africanidades

Nueva salida, nueva ola,
contenido el aliento en sangre,
mirando como amanece otra soledad en camino.
De tiempo en tiempo pienso sin prisa,
porque años tengo sin deber nada a ellos.
Y a vos decenas de miradas dirijo,
que me somete a pensar en posibilidades
de aquello divino que fui y
conservo de a sutiles suspiros.
No lo olvides.

vicios

Oh amanecer!
Que sería de mi... 

sosteniendo ideas

Del tiempo de naturaleza en mí.
De nacer por dentro a cada día,
para no morir nunca mas otra vez.

de día

Venís de mil maneras,
decime ahora porqué.
Lo intenté.
Mi cabeza fue cortada,
mutilado sin que te des cuenta.
¿Quién pretende ser algo que no es?
No veo, pero aún busco el contraste
que me complemente al fin.

el viento me tomó y me llevó, y en su hogar vivo solo ahora

Que disgusto por compasivo,
y por comerme todo y practicar el egoísmo.
Sube y baja la mar del desánimo,
que todo el cuerpo lo brota de memoria.
Las verdades que tan bien te hicieron,
mi boca sagrada será agradecida por darte libertad.
Y ahora accionas insegura, pero sentís crecerte,
acá espero para escuchar te.
Las palomas regresan, y se posan tristes a observarme.

"la emoción"

"el premio"
"el amor"
"el saldo"

"el lugar dónde uno se siente feliz"

"la esencia"
"el ser"
"el todo mismo"

Mirar la hora apagada,
latente... ¡Cuánta dignidad!
Lloro desgarrado por no poder llorar.
Quedó el ciclo cerrado,
o sea, llegó a su fin.

floresta amarga

Una vez una mujer me habló,
y me recitaba en silencio leyes muy complejas,
y no pude valorarla que ahora mismo me doy cuenta.
Soy mujer por todos lados, me gusta mimarme.
Reciprocidad. Pero no, no creas que entendés,
porque no entendés. No.
Vacuidad por vanidad (a causa de)
Si estas conmigo o no estas conmigo,
y si es así no estamos con nadie,
Y te llevo debajo de la tierra,
vas a estar tan asustada...
Porque creer que sabes pero no sabes.
Muchísimas hojas aún verdes de los árboles del sueño
que me visitan todas las noches en soledad.
Colchones de fe siempre tuve
y siempre tendré.

tres maneras diferentes de leer las Escrituras

Prima, tus ojos como amuleto de regalo.
Devocionalmente día a día,
pero cúlpalos a ellos, al desencanto no arbitrario.
Ahora vivo manso, pendiente de Venus.
Y a pasos de Apolo.